Tapping: aplicación

Para empezar a aplicar el tapping tendremos que disponer de un tiempo determinado que dividiremos en dos partes. Este tiempo dependerá de muchos factores que se irán descubriendo con la experiencia, pero si sois principiantes podéis calcular que necesitaréis unos 20 minutos para realizar las primeras sesiones de práctica. La primera parte de este tiempo será una especie de análisis de aquello que nos pasa, para encontrar cuál es el problema que queremos resolver. A este ejercicio se le llama “tomarse un café”, ya que es como si estuviéramos charlando con alguien de nuestros problemas. Para poder hacer la terapia tendremos que encontrar durante esta primera parte un problema sobre el que trabajar. Este problema, según esta técnica, es el que nos provoca un desequilibrio energético en el cuerpo. El tapping trata de eliminar ese desequilibrio para que la energía fluya correctamente.

Una vez localizado el problema, el desequilibrio energético, lo que haremos es empezar la segunda parte de la terapia. Es recomendable empezar la segunda parte de la terapia trabajando los problemas o sensaciones que hayan surgido durante la primera parte. Por ejemplo, aunque nuestro objetivo sea tener buena salud, si durante el café ha surgido una fuerte sensación de que tenemos un problema con algún compañero de trabajo, es este desequilibrio el que debemos trabajar primero. La razón de esto es que muchos desequilibrios pueden tener un origen que no podemos relacionar. En este caso, la salud puede verse afectada por las malas energías que acumulamos en el trabajo.

Durante la segunda parte debemos tener el problema presente, es decir, tenemos que trabajar el desequilibrio cuando éste está presente. Para conseguirlo habrá personas que simplemente pensando en el problema lo consigan, otras necesitarán ver una foto, oir una canción, oler un perfume, etc… Muchas veces notaremos una sensación física asociada a un problema, en el estómago por ejemplo. Podemos trabajar con esa sensación, empezando la sesión diciendo “tengo esta sensación o tengo este problema” con lo cual estaremos trabajando ese desequilibrio. Es imprescindible provocar el desequilibrio y mencionarlo durante la segunda parte de la sesión. Puede valer decir literalmente “tengo este problema”, y ya sabremos a qué nos referimos.

La segunda parte de la terapia consiste en ir dándonos una serie de golpecitos con los dedos en diversas partes del cuerpo, mientras mantenemos el desequilibrio energético. Nos referimos a este “ritual” de golpecitos como una ronda de tapping. Cada ronda de tapping consta dos vueltas de golpecitos y una parte central entre ambas. En cada vuelta los golpecitos se dan en este orden: ceja, lateral del ojo, debajo del ojo, debajo de la nariz, debajo de la boca, clavícula, costado, pulgar, índice, dedo corazón, meñique y lateral de la mano. Vale tanto la parte izquierda del cuerpo como la derecha. Al acabar la ronda tomamos aire, aguantamos y lo soltamos. Mientras damos los golpecitos en cada una de las zonas que hemos mencionado, diremos en voz alta el problema que tenemos, una sola vez.

Durante la parte central mantendremos en todo momento presionado un punto en la mano entre el tendón del meñique y del anular. Empezamos por mover los ojos arriba-abajo-arriba, izquierda-derecha-izquierda, vuelta en un sentido, vuelta en el otro sentido, tarareamos una canción, contamos hasta 6 en voz alta, tarareamos, cogemos aire, aguantamos y lo soltamos.

En resumen, una sesión de tapping consiste en “tomarse un café” y localizar el problema. Después mencionamos en voz alta el problema mientras golpeamos la ceja varias veces. Mencionamos el problema y golpeamos el lateral del ojo, y lo mismo con las otras partes. Hacemos la parte central centrada en la mano también mencionando el problema cada vez. Al acabar con la mano hacemos otra vuelta (ceja, ojo, mentón…) y así acabamos una ronda. Podemos repetir toda otra ronda si hace falta, las veces que queramos.

En este video o este otro podéis ver una demostración de cómo se aplica el tapping. Estos videos son simplemente para resolver algunas dudas de cómo dar los golpecitos y dónde. No hace falta que sigáis todos los puntos de los vídeos, ya que cada terapeuta utiliza puntos diferentes, según la variante terapéutica del tapping que utilice. La que os hemos descrito antes es simplemente una variante más. Cómo iréis viendo si vaís practicando tapping lo importante no son los puntos, ni el número de golpecitos ni muchas otras dudas que pueden surgir al principio, lo importante es concentrarse y trabajar la emoción que tengamos en cada momento.

El tapping es muy interesante porque se puede aplicar a uno mismo, esto nos proporciona una herramienta muy potente ya que la podemos usar siempre que queramos. También lo podemos aplicar a otra persona directamente e incluso lo podemos aplicar a una persona que no esté presente (en diferido), hasta podemos tratar bebés, gente discapacitada, animales y hasta alguno se ha atrevido con objetos. Si lo aplicamos a otra persona, nosotros golpeamos y la persona dice la frase que lo desequilibra. Dependiendo de la manera en la que aplicamos el tapping podemos distinguir algunas variantes como son el tapping diferido, el tapping con la mente y el tapping mudo.

El tapping diferido es el que hacemos para personas que no están presentes. Para hacerlo nos ponemos en la piel de la otra persona y decimos su nombre primero: “soy ana y tengo gripe”. El tapping con la mente es el que se hace sin golpecitos físicos, a nosotros o a otra persona, solamente con la mente, imaginándolo, o acercando los dedos pero sin tocar. Al tapping con la mente también se le llama tapping con la intención. El tapping mudo es hacer tapping solamente con la intención de relajarse, solamente ir dando golpecitos en los puntos del tapping. Puede servirnos para relajarnos ante cualquier situación e incluso para dormir.

Debemos tener en cuenta que cuando trabajamos emociones, podemos desatar alguna emoción muy fuerte que nos haga reir a carcajadas o ponernos a llorar intensamente. Cuando pasa esto, cuando llega esta crisis, continuamos golpeando el punto en el que ha aparecido la crisis, sin darle más importancia.

A algunos les puede ser útil para evaluar los progresos que hacen con el tapping usar una numeración del 1 al 10 para evaluar la gravedad del problema antes de empezar la ronda de tapping. Por ejemplo, antes de empezar le damos al problema una puntuación de 8, y al acabar cada ronda de tapping miramos si la puntuación ha bajado. Si al acabar las rondas vemos que el problema ha desaparecido, es interesante continuar un par de rondas diciendo “no tengo este problema”, porque a veces pueden surgir hilos relacionados con el problema, que podremos trabajar. Si por ejemplo tenemos un dolor que nos impide trabajar, detrás de ese dolor quizás esté el deseo de no ir a trabajar porque no nos gusta nuestro jefe. Este es un hilo que podremos trabajar después de eliminar el dolor inicial, con la frase “no me gusta mi jefe”, por ejemplo. Es muy habitual que el problema que queramos tratar con tapping no sea ese en concreto, sino los hilos que irán saliendo, de ahí la importancia de los hilos durante la terapia.

fuente: http://www.tapping.es/tapping.html
 

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