tapping: profundización

Aunque lo más habitual es aplicar el tapping sobre uno mismo y pronunciando en voz alta la frase que nos interese, también es posible aplicarlo simplemente imaginando que damos los golpecitos. Bastará con que creemos el desequilibrio y mentalmente vayamos haciendo las rondas de tapping, imaginando o visualizando cómo lo hacemos. De esta manera podemos aplicar el tapping en cualquier lugar sin que nadie a nuestro alrededor lo sepa.

Otra de las formas de tapping es el que se hace para personas que no están presentes, es el tapping diferido. Para hacerlo tenemos que añadir a todo el proceso el nombre de la persona a la que va dirigida la sesión de tapping y empezar por la fase del aunque: “soy Ana y aunque tengo gripe me acepto totalmente”, “soy Ana y tengo gripe”. Esto, claro, haciéndonos tapping a nosotros mismos. Si la otra persona está presente y le estamos aplicando el tapping a ella, nosotros golpeamos y la otra persona va diciendo la frase que lo desequilibra cada vez que lo golpeamos.

A la hora de entender el tapping algunos escépticos dirán que simplemente es un efecto placebo más. Pero no es tan simple como esto, ya que el tapping funciona con bebés, con animales, con personas que no están presentes e incluso con máquinas. Para entenderlo debemos estudiar las energías que nos rodean. Una de las explicaciones del funcionamiento del tapping es que un cambio en nuestra energía provoca cambios a nuestro alrededor. Por eso podemos aplicar tapping para otra persona, porque nuestra energía es capaz de llegar a las otras personas. Cambiar nuestra energía con respecto al dinero, por ejemplo, hace que el dinero fluya de manera diferente hacia nosotros. Cambiar nuestra energía respecto a una persona en concreto hará que nuestra relación con ella mejore.

El doctor Callahan, creador de la técnica del tapping, también descubrió que a veces el tapping no funciona debido al reverso psicológico, que es un bloqueo energético que impide que el tapping funcione. Para solucionarlo usaremos la fase del aunque antes de empezar la ronda de tapping. Si no tenemos dinero, por ejemplo, montamos una frase del tipo aunque+aceptación: “aunque no tengo dinero, me acepto totalmente” (o también “aunque no tengo…, no tengo…” o “aunque no tengo… , tengo…”). Esto desbloquea la resistencia mental que tengamos en relación al problema. Repetimos la frase 4 veces dando golpecitos en el canto de la mano. Así desbloqueamos de alguna manera la mente para iniciar la ronda de tapping normalmente con la frase que queramos.

Otras veces el tapping puede no funcionar simplemente por no haber elegido la frase adecuada, quizás demasiado complicada. Siempre es mejor optar por algo más simple, que vaya directo al problema. También es bastante útil hacer unas respiraciones relajantes para preparar la ronda, apretando el punto de la palma de la mano derecha justo debajo del dedo meñique y el anular. Mientras, hacemos un par de respiraciones profundas, y luego presionamos los mismos puntos de la otra mitad del cuerpo y respiramos otras dos veces. De esta manera podemos desbloquear alguna energía que nos impedía aplicar el tapping correctamente. Presionar la clavícula también nos puede ayudar.

Aunque debemos trabajar con frases negativas para crear desequilibrios, a veces podemos usar frases en positivo para ver cuáles nos crean un conflicto. Por ejemplo, buscamos frases bonitas como: “todo el mundo me quiere”, “tengo todo el dinero que quiero”, etc… las decimos en voz alta y si alguna nos crea un malestar o una mala sensación, podemos trabajar con esa frase, aunque sea en positivo, porque nos está creando un desequilibrio.

A veces, antes de solucionar un problema tenemos que tener en cuenta los aspectos de identidad. A veces interpretamos que un problema forma parte de nosotros y que sin él dejaríamos de ser nosotros. En este caso el problema está relacionado con nosotros, como una enfermedad que nos aporta unas ganacias secundarias (atención de la familia, ayuda económica, etc…). Eliminar ese problema puede darnos miedo, miedo al cambio (miedo natural a cambiar, a salir de nuestra zona de confort) o miedo al proceso (miedo a sentir cosas raras, a fracasar en el intento, etc…). Por ejemplo, puede pasar que mantengamos alguna enfermedad porqué la sentimos parte de nosotros y sin ella nuestro mundo cambiaría, y eso nos da miedo. También podemos pensar que es tan difícil cambiar una situación que no vale la pena intentarlo. Esto es igualmente aplicable a sentimientos de culpabilidad asociados a la moral o a las religiones. Tenemos muchas cosas grabadas en el inconsciente, que nos hacen pensar que nos merecemos algo malo, un sufrimiento, la infelicidad, etc…

Con el tapping podemos cambiar ideas infundadas en la mente. Por ejemplo, fumar es una cosa desagradable al principio, pero el cerebro cambia la experiencia para acostumbrarse. Está demostrado que haciendo una cosa desagradable repetidas veces el cerebro deja de “luchar”, y acepta lo que era inicialmente malo transformándolo incluso en algo placentero. Con tapping podemos trabajar la frase “me gusta el tabaco” o “me gusta su olor”. Olemos el cigarro, si nos gusta: “aunque me encanta como huele, me acepto totalmente” y después “me encanta como huele”, dos rondas en total, usando una frase en cada una. El cerebro es el que degusta, el que oye, el que ve y el que toca. Por eso esas sensaciones pueden variar con el tiempo si las educamos.

Podemos trabajar las creencias limitantes, como comentamos en la introducción del tapping. Para ver en la práctica qué creencias limitantes tenemos podemos hacer una lista por escrito, concentrándonos en los aspectos negativos de algún tema. Por ejemplo, con el dinero podemos escribir qué aspectos negativos asociamos al dinero o a la gente rica: avaricia, prepotencia… y lo contrario con la pobreza o la gente pobre: bondad, honradez… Con tapping podemos hacer un desbloqueo inicial para trabajar cada creencia limitante, negativas y luego positivas sobre ricos y pobres: “aunque los ricos son prepotentes, me acepto totalmente”, después “los ricos son prepotentes…” hasta que se elimine la creencia limitante, con las rondas que precisemos. Utilizamos la creencia limitante “son avariciosos…” hasta eliminarla. Veremos que la gran mayoría de creencias limitantes no tienen nada que ver con la realidad. La avaricia o la honradez, en este caso, no tienen que ver con ricos o pobres ya que existen casos en ambos lados. Después de trabajar las frases negativas, hacemos lo mismo con las que creíamos positivas: “los pobres son felices” “los pobres son honrados…, etc…”.

Muchas de las creencias limitantes han sido grabadas en nuestro subconsciente durante la niñez, sin habernos dado cuenta de ello. Muchas se nos transmiten sin saberlo, por palabras que oímos o cosas que vemos que nos marcan de alguna manera y luego las olvidamos de los recuerdos conscientes. Cualquier cosa que hayamos oído de niños en la televisión, de nuestros abuelos, en la calle o en una canción, puede haber quedado grabada en el inconsciente para siempre. Por eso es corriente que las familias humildes continuen así siempre y las acomodadas también mantengan en general su estatus. Parte de esta tendencia tiene relación con las creencias limitantes adquiridas en el entorno de un individuo. Muchos hemos oído como alguien humilde gana la lotería y en un año vuelve al mismo nivel económico que antes.

A veces queremos tratar un conflicto de partes. Por ejemplo, queremos mucho a nuestra madre pero muchas veces nos pone muy nerviosos por su manera de actuar. Tenemos dos sentimientos enfrentados hacia una misma persona. Podemos trabajar las dos partes para integrarlas e ir tirando de los hilos, de esta manera: primero trabajamos “no puedo con mi madre…” y cuando acabamos, “quiero a mi madre…”. Al sentirnos bien podremos elegir libremente ir hacia un lado o hacia otro, de manera natural.

Para tratar con alguien difícil que nos molesta o entorpece la vida, pensamos en esa persona “aunque X es un imbécil, lo quiero y lo acepto” para desbloquear, y luego las rondas de tapping “X es un cabrón”.

El tapping es muy potente y puede aliviar los síntomas de enfermedades muy complicadas, e incluso curarlas. El 80% de las alergias se pueden solucionar con tapping. Trabajando todas las sensaciones que asociamos con la alergia podremos eliminarla. Pero de la misma manera, hay que tener cuidado con tratar temas delicados porque el tapping, repetimos, es muy potente. Por ejemplo, está totalmente desaconsejado el tapping para tratar drogadicciones muy fuertes, ya que puede darse el caso que esa adicción sea el único motivo para vivir de esa persona. Tampoco podemos usarlo en el momento del parto. También cabe decir que no se puede usar el tapping para el mal, para fastidiar a otras personas, porque solamente equilibra las energías.

También puedes ver este artículo en Mundo Sanación

Enseñanzas de Sivana

Las enseñanzas de Sivana son un conjunto de técnicas, terapias y prácticas espirituales que Robin Sharma nos detalla de manera muy práctica y amena en su libro “El monje que vendió su Ferrari”. El autor se sirve de la historia de Julian para transmitirnos las enseñanzas de Sivana. Julian es un abogado que tras un infarto decide hacer un cambio de vida radical y emprende un viaje a la India. Allí conoce al yogui Raman, líder de los Grandes Sabios de Sivana, un grupo de sabios que llevan una vida sencilla en las cumbres del Himalaya, cuya misión en la vida es servir a los demás y contribuir a hacer del mundo un lugar mejor. Para este propósito los sabios han ido recopilando todos aquellos conocimientos y enseñanzas que permiten mejorar profundamente la vida.

Sivana, que significa Oasis de Esclarecimiento, es un conjunto holístico e integrado de principios y técnicas imperecederos para liberar el potencial de la mente, el cuerpo y el alma. En nuestro estilo de vida actual, introducimos en la mente infinidad de preocupaciones, ansiedades y miedos que destrozan nuestro mundo interior e impiden que la mente alcance todo su potencial. Se ha demostrado científicamente que de los 60.000 pensamientos que tenemos cada día, el 99% son iguales al día anterior y una gran parte de ellos son negativos. Los pensamientos negativos consumen mucha energía que podríamos emplear en otras cosas. Esto es un mal hábito mental, un pensamiento empobrecido que no nos podemos permitir. Pero si cuidamos la mente podemos cambiar la manera de pensar, cambiando los hábitos. Con entrenamiento podemos dominar nuestra mente. Se puede pasar así de lo ordinario a lo extraordinario, ya que podemos crear el mundo que nos rodea a través de nuestra mente. Esto parece una utopía pero es así, el mundo real que nos rodea es diferente para cada persona, ya que cada uno de nosotros lo interpretamos a través del filtro de nuestra mente. Cierto acontecimiento, ciertas palabras, cierto gesto, un color concreto, una forma, una persona, etc… cualquier cosa pasa a formar parte del mundo, de nuestro mundo, cuando “entra dentro de nuestra mente“. Esta mente es la que determinará si un color es adecuado o no, si una persona es desagradable o simpática, si la lluvia es molesta o nos gusta, si ese objeto no está correctamente alineado, etc… Así nos damos cuenta de que todo pasa a ser “real” una vez procesado por nuestra mente.

Por eso, si nuestra mente es tóxica o tiene malos hábitos, aquello que nos rodea tenderá a ser tóxico. Si por el contrario, “creamos el mundo” a través de una mente calmada, paciente, disciplinada, sana, positiva y optimista nuestro mundo estará en concordancia. Por eso decimos que trabajando la mente podemos cambiar nuestro mundo alrededor, y no de manera metafórica sino de manera real y tangible. Una manera de empezar este cambio mental es entender que las malas experiencias esconden, en general, una parte positiva que somos incapaces de ver. Reeducando la mente, ésta podrá ver estas partes positivas escondidas dentro de las negativas. Tenemos que tener en cuenta que la mayoría de las cosas se crean primero en la mente y luego en la realidad. Todo objeto creado por el hombre ha pasado antes por la mente de alguien. Por lo tanto, si una parte de la realidad tangible que nos rodea se ha creado en la mente, debemos cuidar esa mente para crear lo mejor posible.

Como todo órgano de nuestro cuerpo, para que la mente esté en forma hay que trabajarla. Lo importante y a la vez maravilloso de este trabajo con la mente es pensar en los resultados que conseguiremos y disfrutar del proceso. Metafóricamente estaremos emprendiendo un viaje al autoconocimiento en el que debemos disfrutar del camino, dejando a un lado la meta, que llegará de forma natural con el tiempo. Este entrenamiento busca precisamente cambiar la manera de pensar de nuestra mente, que hoy en día está demasiado centrada en los objetivos fijados en el futuro, en los resultados, y deja de lado el presente.

Según las enseñanzas de Sivana, para conseguir la felicidad primero tenemos que averiguar qué es aquello que nos gusta hacer y hacerlo, seguir nuestra vocación. La gente más feliz y satisfecha con su vida es habitualmente aquella que dedica su vida a los demás. Por lo tanto, si descubrimos qué es lo que nos gusta y vale la pena, si el mundo se puede ver beneficiado con ello, debemos llevarlo a cabo. Por esto es muy interesante tomarse un momento de calma para meditar acerca de quién somos, dónde estamos y adónde vamos en la vida.

Una de las citas que mencionan los sabios de Sivana y que vale la pena recordar es que la suerte es la suma de la preparación y la oportunidad. Sin preparación, sin un trabajo que nos permita educar nuestra mente y mejorar nuestro cuerpo y nuestro espíritu no podremos conseguir la felicidad que buscamos en la vida.

En el próximo artículo detallaremos más profundamente las enseñanzas de Sivana.

fuente:

Robin Sharma
El monje que vendió su Ferrari

 
Podéis leer este mismo artículo actualizado en Mundo Sanación
 

Meditación de conciencia plena

La meditación de conciencia plena (mindfulness en inglés) es uno de los tipos de meditación más extendidos y populares. Fundamentalmente se trata de relajar el cuerpo y enfocar la mente a todo aquello que ocurra. Se trata de conseguir un estado de atención en el que podamos mantenernos plenamente concientes de lo que surja, momento a momento, en la experiencia de cuerpo, emociones y mente. Cabe destacar que este estado de relajación y concentración es radicalmente opuesto al estado que mantenemos la mayoría de personas que seguimos el estilo de vida occidental, en el que prima la velocidad, la actividad contínua, la multitarea y el bombardeo de estímulos e información.

La meditación de conciencia plena se suele hacer sentado, aunque técnicamente es posible hacerla caminando o acostado. Para los principiantes lo mejor es hacerla sentados, para aprender la técnica sin distracciones añadidas o sin el riesgo de quedarse dormido. Para ello necesitamos encontrar un lugar tranquilo y sentarnos con la espalda erguida, dejando el pecho abierto para no dificultar la respiración. Dejaremos las manos apoyadas sobre las piernas, preferentemente sin cruzar los dedos de las manos. Cerraremos los ojos suavemente, aunque podemos dejarlos abiertos si tenemos un decorado que no nos distraiga, sin elementos en movimiento. Tenemos que mentalizarnos que vamos a estar relajados durante 15, 30, o 45 minutos. Este tiempo dependerá de nuestra experiencia y del tiempo del que dispongamos. Al principio es normal “aguantar” menos tiempo y conseguir una meditación más superficial, pero con la práctica podremos dedicar más tiempo y conseguir una meditación profunda, una auténtica meditación de conciencia plena.

Ya sentados, con el tiempo suficiente disponible, en una postura cómoda, relajada (con cierta tensión para evitar quedarse dormido), estaremos un rato quietos sin hacer ni pensar nada, para empezar la meditación. Si tenemos que movernos un poco, rascarnos, o nos vienen ideas a la cabeza, sensaciones, o escuchamos ruidos, no pasa nada, simplemente aceptamos todo lo que viene y nos mantenemos en esa actitud relajada. Al cabo de unos minutos ya podremos notar que estamos en un estado calmado y que ruidos, sensaciones y pensamientos no nos molestan tanto, aunque estén ahí. Éste es el momento en el que nos adentramos en un estado meditativo, que seguramente ya hayamos experimentado muchas veces sin saberlo, por ejemplo leyendo un libro, haciendo alguna actividad que nos gusta, contemplando un paisaje, tumbados en la playa o en la montaña, momentos en los que estamos muy relajados, con la mente libre de preocupaciones y observando simplemente lo que ocurre a nuestro alrededor.

Pero para entrar en una auténtica meditación de conciencia plena tenemos que seguir una serie de pasos y comprender algunos aspectos que deberemos poner en práctica. Hay cinco principios fundamentales de la meditación de conciencia plena que se pueden activar a través de sus respectivas acciones sutiles:

Principio Fundamental Acción sutil
Receptividad incondicional No rechazar, dejar ser, no retener, dejar ir
Claridad Abrir las puertas de los sentidos
Calma Prestar atención a la respiración
Conciencia del Aquí y Ahora Reconocer el Aquí y Ahora
Amor incondicional Mantenerse amable y paciente

Cuando estemos ya relajados como hemos explicado antes, es el momento en que podemos empezar a poner en práctica la técnica de la meditación de conciencia plena. Lo haremos activando los cinco principios fundamentales, a través de sus respectivas acciones sutiles.

Activamos la Receptividad Incondicional mediante no rechazar, no retener y no perseguir nada que aparezca en la experiencia del cuerpo, emociones y mente. Tenemos que aceptarlo todo nos guste o no, sea positivo o negativo.

Activamos la Claridad manteniendo la lucidez, abriendo la puerta a los sentidos y dándonos cuenta de lo que estamos experimentando.

Activamos la Calma manteniendo la atención en la respiración y en los dos principios anteriores.

Activamos el Momento Presente dándonos cuenta de que estamos completamente atentos en el Aquí y el Ahora, en lo que estamos experimentando en este momento y no en otro. Este principio refuerza la activación de los tres anteriores.

Activamos el Amor Incondicional de manera natural mediante los cuatro anteriores. Lo sabremos porqué nuestra actitud es amable y paciente en todo momento.

Activar estos cinco principios durante la meditación es un proceso que requiere práctica. Con el tiempo nos daremos cuenta de que todos están relacionados entre sí, todos forman una unidad, que es a lo que llamamos Conciencia Plena (el objetivo de esta meditación).

Durante la meditación aprenderemos el concepto de no-acción, que es una práctica muy diferente a la forma de actuar de nuestra mente, que está constantemente evaluando la situación, opinando, aceptando y rechazando. Esta acción contínua requiere mucha energía, que nos limita enormemente. Con la práctica de la meditación podemos cambiar esta dinámica mental e inviertir esta energía en procesos más creativos.

Al principio puede resultar difícil conseguir el estado meditativo, en el que tenemos que estar relajados pero a la vez permanecer alerta. Si nunca antes lo hemos hecho, nuestra mente puede aburrirse o interpretar que queremos descansar o dormir. Con la práctica nuestra mente empezará a entender lo que está pasando y que no es necesario que actúe de la forma habitual.

También es importante tener en cuenta que durante la meditación podemos “ver” o sentir cosas que nos gustan y cosas que no nos gustan. Pueden ser recuerdos agradables o desagradables, emociones, planes futuros, dolores físicos o mentales, frío, calor, etc… De lo que se trata no es de eliminar lo malo y retener lo bueno, que es la forma habitual de trabajar de nuestro cuerpo-mente, sino que tenemos que tratar de “ver” o sentir todos estos estímulos y experimentarlos desde fuera, sin evaluarlos ni involucrarnos, como si los viéramos desde una cierta distancia, o como si estuviéramos en el cine viendo una película. Es algo que puede parecer complicado al principio, pero con la práctica empezaremos a entender de qué se trata y nuestra mente aprenderá a funcionar de una manera más eficiente.

Podéis leer este mismo artículo actualizado en Mundo Sanación

 

Quinoa

La quinoa (también quínoa o quínua) es un cereal originario de las cordilleras andinas, y ha formado parte de la dieta de muchas de las culturas precolombinas, entre ellas los incas. Tal era su importancia que en lengua quechuá todavía se la conoce como cereal madre.

Con la llegada de los españoles el cultivo de quinoa se sustituyó por maíz, cevada, trigo, avena y patatas, pero la quinoa sobrevivió gracias a que continuó cultivándose en zonas remotas perdidas entre las montañas andinas. Gracias a esto hoy en día hemos podido redescubrir este maravilloso alimento.

En realidad la quinoa no es estrictamente un cereal, sino un pseudocereal perteneciente a la familia de las acelgas, las espinacas y la remolacha. A diferencia del resto de cereales y verduras, contiene los 8 aminoácidos esenciales, y es por tanto una proteína completa como lo es la proteína animal. Además de los aminoácidos esenciales, contiene otros 8 aminoácidos, entre los que se encuentra la lisina. En total contiene más aminoácidos, más hierro y más calcio que la leche, por lo que es una sana alternativa para aquellos que temen no tomar el suficiente calcio si dejan de tomar leche. También contiene otros minerales, como fósforo, potasio y magnesio, y vitaminas del complejo B, vitamina C y E.

El 69% del peso de la quinoa son hidratos de carbono, el ingrediente que nos aporta la energía necesaria para funcionar, y el 13% son proteínas (casi el doble que el arroz). También contiene una importante cantidad de fibra dietética, fundamental para mantener una buena salud intestinal. Además es apta para los celíacos ya que no contiene gluten.

Se puede tomar en grano o en forma de pasta o panes elaborados a partir de la harina de este grano. Para cocinar la quinoa en grano es importante lavarla bien para quitarle la cobertura amarga que tiene la cáscara. Esta cobertura (la sapopina) permite cultivar este cereal sin pesticidas, ya que actúa de insecticida natural. Si la compráis en grano, lo más normal es que ya le hayan quitado la cáscara antes de envasarla.

La proporción de proteínas, más alta que en ningún cereal, y el hecho de que no requiera plaguicidas ni fertilizantes para su cultivo, han convertido a la quinoa en un alimento muy apreciado para seguidores de una dieta vegetariana e interesados en los productos ecológicos.

Fuente: http://www.elblogalternativo.com/2008/12/03/quinoa-alimento-de-oro-de-los-incas-a-los-astronautas/

Podéis leer este mismo artíclo actualizado en nuestra nueva web Mundo Sanación

Paleodieta

La paleodieta consiste en comer de manera similar a como lo hacían nuestros antepasados en el Paleolítico, de ahí su nombre. La idea surge al compobar que, genéticamente, la especie humana prácticamente no ha evolucionado desde entonces. En concreto, el doctor Boyd Eaton estima que en los últimos 40.000 años el genoma humano ha cambiado alrededor del 0,02 %. El hombre primitivo, el homo habilis, apareció hace unos 2,5 millones de años, fecha en la que se establece el inicio del Paleolítico (que acaba hace unos 10.000 años con la aparición de la agricultura). Los restos más antiguos encontrados del hombre moderno, el homo sapiens sapiens, tienen unos 200.000 años de antigüedad. Esto significa que nuestra especie ha vivido la gran mayoría de su existencia a base de ciertos alimentos, y que muchos de los alimentos que estamos acostumbrados a consumir hoy en día aparecen muy recientemente históricamente hablando. Evolutivamente, la especie humana no ha tenido tiempo de adaptarse a algunos de los alimentos que consume habitualmente.

Según los defensores de la paleodieta, la alimentación óptima para nuestro organismo es la que permitió a nuestros antepasados sobrevivir durante miles y miles de años. Por otra parte, también es evidente que muchos de los alimentos aparecidos más recientemente, especialmente los alimentos procesados y refinados, no son nada beneficiosos para nuestra salud. La paleodieta propone alimentarse principalmente a base de carnes y pescados, huevos, mariscos, frutas, verduras, granos y frutos secos. Los alimentos que no estaban presentes en la dieta de nuestros antepasados quedan fuera de la dieta: leche de vaca, cereales, legumbres, conservas, patatas, azúcar, refrescos y sal, principalmente.

Con esta dieta se persigue perder peso, mejorar la salud, tener más energía y prevenir muchas enfermedades tan comunes como la osteoporosis, la diabetes, la obesidad, la artritis, etc… muchas de las cuales tienen una relación muy estrecha con los mala alimentación que se sigue en una gran parte del mundo. Esta dieta puede ser interesante para aquellos que deseen eliminar algunos tóxicos de su dieta, aunque la eliminación de una parte importante de carbohidratos de la dieta no está muy bien vista por la teoría nutricionista tradicional. Desde el punto de vista vegetariano es evidente que esta dieta hace demasiado hincapié en el consumo de proteínas animales, un consumo que se ha relacionado algunas veces con enfermedades coronarias, cáncer o envejecimiento prematuro.

En esta entrevista de La2, Carlos Pérez explica de qué se trata la paleodieta:

Hay algunas otras dietas que tienen un gran parecido con la Paleodieta, por ejemplo la llamada Primal Blueprint, que también limita la ingesta de carbohidratos, especialmente el azúcar y los cereales, así como los alimentos procesados y propone una dieta basada en verduras y carne. Con estas directrices se pretende llegar a un estado de cetosis en el que el cuerpo queme las grasas acumuladas por la falta de otros recursos energéticos. Hay que tener en cuenta que este tipo de dietas solamente están aconsejadas para casos en los que sea imprescindible perder peso para mejorar el estado de salud (casos de obesidad) y no son, por lo tanto, dietas para seguir con regularidad por todas las personas. Hay que entender estas dietas como un remedio para problemas concretos, pero que una vez solucionados deberían dejarse de lado para adoptar otro tipo de dietas más equilibradas.

Fuentes:

http://thepaleodiet.com/

 

También podéis leer este mismo artículo actualizado en Mundo Sanación.
 

Azúcares

Podéis leer este mismo artículo actualizado en nuestra nueva web Mundo Sanación

Los azúcares son un componente esencial para la alimentación, ya que son el alimento básico de que se nutre el cuerpo. Sin ellos no podríamos sobrevivir, ya que todas nuestras células morirían. Los azúcares son lo que se conoce en alimentación como hidratos de carbono, y hay varios tipos dependiendo de su composición química. El azúcar blanco, el que se toma habitualmente en las dietas occidentales, es un azúcar bastante perjudicial para la salud, y por ello es importante que conozcamos cómo funcionan los azúcares para poder obtener sus beneficios sin perjudicar nuestra salud.

Uno de los datos que debemos tener en cuenta en relación a los azúcares es que las calorías que éstos proporcionan son mucho más potentes, por decirlo de alguna manera, que las que proporcionan otros alimentos. Esto es especialmente evidente en el azúcar blanco, que es el único alimento que se metaboliza como grasa y carbohidrato al mismo tiempo, y por eso la dieta rica en azúcar típica de la sociedad occidental es causante de un aumento de peso generalizado en la población, aparte de causar graves enfermedades.

Los tres tipos de azúcares principales presentes en una gran mayoría de alimentos son la glucosa, la fructosa y la sacarosa. La sacarosa (el azúcar blanco) está formada por glucosa y fructosa a partes iguales.

El cuerpo está diseñado para funcionar con glucosa, y por eso muchos órganos del cuerpo pueden metabolizar la glucosa directamente. En realidad cada célula del cuerpo necesita glucosa para obtener energía y funcionar. Por su parte, la fructosa sólo puede ser metabolizada en el hígado, que la transforma directamente en grasa. Una ingesta demasiado elevada de este azúcar puede ocasionar problemas en este órgano parecidos a los daños que puede causar el alcohol.

Los carbohidratos, como los cereales, contienen glucosa. Al ingerirlos, el cuerpo utiliza la mayoría de esta energía para funcionar. El páncreas libera insulina para que las células puedan procesar la glucosa eficazmente. La energía sobrante de lo que ingerimos (como máximo el 20 %) se metaboliza en el hígado y se almacena en forma de glucógeno, para poder ser utilizada rápidamente en otro momento.

La fructosa, presente en las frutas, funciona de manera diferente. Como sólo pude ser procesada en el hígado, no nos proporciona la energía que necesita el cuerpo de manera rápida y eficaz. El hígado la transforma en fructosa-1-fosfato, que en grandes cantidades provocan la aparición de ácido úrico, ácidos grasos libres que a la larga causan acumulación de grasa, gota, hipertensión, hígado graso, diabetes, infartos, cáncer… El etanol, el azúcar presente en el acohol, produce unos efectos similares en el hígado.

Pero en la justa medida la fructosa es buena para el organismo (de 10 a 25 gramos al día), lo que es perjudicial es un consumo masivo. El peligro de la fructosa es que está presente en muchos alimentos procesados y bebidas endulzadas, esto es lo que hace aumentar su consumo. Las frutas que contienen más fructosa (aproximadamente, dependiendo del tamaño de la pieza) son el mango (30 gr.) las uvas, las pasas, la pera (23 gr.), la sandía, la manzana (20 gr.), los dátiles, la banana (14 gr.), el melón, la papaya, la naranja y el melocotón (12 gr.), la mandarina (10 gr.), la piña, las cerezas, las fresas, el kiwi (7 gr.), y el limón que no contiene fructosa.

Es decir, alimentándonos de forma natural, podemos tomar fruta (y verduras dulces como la zanahoria) para obtener la fructosa necesaria, teniendo en cuenta la cantidad de fructosa que contiene cada fruta. Si nos tomamos un mango entero, por ejemplo, ya tendremos la fructosa recomendada para todo el día. Por lo tanto, si nos tomamos medio podremos comer otras frutas sin pasarnos de estas recomendaciones. También tenemos que tener en cuenta que algún día podemos pasarnos un poco de este límite, ya que las frutas son alimentos naturales que tienen otras propiedades beneficiosas. Lo que tenemos que evitar son los productos procesados y los endulzantes que contienen grandes cantidades de fructosa y otros azúcares obtenidos de manera artificial. La miel o el azúcar de caña natural también contienen fructosa, lo que tenemos que tener en cuenta a la hora de contabilizar la fructosa que ingerimos. En este sentido la stevia es uno de los endulzantes naturales más potentes y saludables. La dextrosa (glucosa pura) también puede ser un buen endulzante.

fuentes: http://www.medbook.es

Gomasio

También conocido como “sal de sésamo”, el gomasio (o gomashio) es un aderezo rico en calcio y proteínas, que nutre el sistema nervioso y nos aporta mucha energía. Es ideal para añadir a cualquier alimento, ya que el sésamo es uno de los pocos super-cereales que contiene todos los aminoácidos, complementando las carencias de otros alimentos, o de dietas pobres desde el punto de vista nutricional. Añadido a otros cereales o legumbres, potenciaremos el aporte nutritivo de todo el conjunto, más que si tomáramos los ingredientes por separado. Al contener todos los aminoácidos, el aporte en proteínas del gomasio es igual al de la carne animal, pero con más valor nutricional, al ser de origen vegetal.

El gomasio es una receta oriental a base de semillas de sésamo y un poco de sal marina, dando como resultado un paté sabroso y versátil. También existen otras variedades preparadas con algas. Se trata de un condimento que representa la mejor alternativa a la sal común ya que contiene muy poca sal. El sésamo, una semilla que aporta 6 veces más calcio que la leche y 5 veces más hierro que la carne, lo convierte en un aderezo muy completo con casi un 20% de proteínas.

Por sus propiedades, es indicado para tratar casos de artrosis y osteoporosis, ya que el gomasio aporta mucho calcio orgánico, fácilmente asimilable y de mucho mayor aprovechamiento que el procedente de los productos lácteos. También es indicado para los casos de anemia, por el alto aporte de vitaminas y minerales.

El gomasio es un condimento muy alcalino que, correctamente masticado, beneficia al estómago hiperactivo y/o ácido.

Además de su delicioso sabor a fruto seco, nos aporta ácidos grasos insaturados cardiosaludables, lecitina y proteínas. Las semillas de sésamo contienen un 20% de proteína, una cantidad semejante al resto de frutos secos. El sésamo contiene una cantidad relevante de antioxidante, la vitamina E (2,3 mg/100 g), que actúa como conservante en la semilla evitando que la grasa que contiene se oxide y adquiera un sabor rancio. Además, el gomasio es un concentrado de más nutrientes reguladores, como el ácido fólico, la niacina o B3, el potasio, el magnesio, el fósforo y el hierro.

fuente: http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/alimentacion_alternativa/2001/07/02/34956.php

Podéis leer este mismo artículo actualizado en nuestra nueva web Mundo Sanación