Tabaquismo: impotencia


Uno de los efectos que quizás menos se conoce del tabaquismo son los efectos que produce sobre la erección masculina, problema derivado del deterioro del sistema sanguíneo que produce el tabaco.

Al fumar inhalamos una gran cantidad de monóxido de carbono, juntamente con miles de otras sustancias, muchas de ellas venenosas. Al introducir esta grna cantidad de monóxido de carbono en nuestro organismo, lo que pasa es que el oxígeno que tiene que circular por el sistema vascular se queda sin transporte, la hemoglobina, ya que las moléculas de monóxido de carbono tienen mucha más facilidad para combinarse con la hemoglobina que el oxígeno. El resultado es que se forma la carboxihemoglobina, que es muy perjudicial para nuestro organismo, ya que no permite una correcta oxigenación del mismo.

Lo que hacemos al fumar es reducir la oxigenación de todo el organismo. El cerebro recibe menos oxígeno, por lo que rinde menos en todas sus funciones (pensar, recordar, concentrarse, etc.), los músculos trabajan mucho peor y el sistema nervioso queda adormecido. Los fumadores, al dejar de fumar, empiezan a ser mucho más conscientes de su cuerpo, porque empiezan a notarlo como lo habían hecho antes de fumar. Es una sensación muy agradable, porque el exfumador se hace consciente de su propio cuerpo.

Además, el tabaco acelera el pulso y hace subir la tensión arterial. Los fumadores pueden comprobar esto si están un tiempo sin fumar, por ejemplo después de levantarse por la mañana. Si comprueban su pulso verán que está tranquilo, después de descansar. Al encender un cigarrillo el pulso sube automáticamente, es fácil de comprobarlo.

Pues bien, la combinación de esta reducción de oxigenación y este maltrato al sistema vascular hace que los cuerpos cavernosos del pene se vayan deteriorando con el tiempo. Al cabo de unos años de fumar, el fumador puede empezar a notar que sus erecciones empiezan a deteriorarse, cosa que puede llevar con el tiempo a una disfunción eréctil. Un fumador puede también comprobar esto, intentando provocar una erección después de haber estado fumando, por ejemplo por la noche, y hacer lo mismo después de haber estado sin fumar, por ejemplo por la mañana. Se puede apreciar que la erección es mucho más potente por la mañana que por la noche, ya que el cuerpo descansado de tabaco responde mejor.

Si tenéis ocasión podéis ver el programa de televisión “Què qui com” de Televisió de Catalunya titulado “Fumar, matar a distància”.

 

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