Bizcocho de chocolate sin harina

Esta deliciosa receta para bizcocho en realidad no es un bizcocho, ya que al no llevar harina no tenemos la esponjosidad que aporta la levadura al bizcocho tradicional. Para que os hagáis una idea, la textura es más parecida, aunque más densa, a una tarta de queso o a un puding muy denso, e incluso nos puede recordar un brownie. Lo mejor es probarla y veréis que nada tiene que envidiar a un bizcocho. Al no contener harina, es ideal para celíacos y seguidores de la dieta Seignalet (si pasamos por alto el tema de la cocción y el azúcar y la lactosa contenidos en el chocolate).

Los ingredientes son:

· 8 huevos
· 280gr de chocolate de cobertura
· 115 gr de margarina no hidrogenada
· 70 gr de azúcar moreno
· 1 cucharadita de esencia de vainilla

En cuanto a los ingredientes: en realidad podemos usar cualquier chocolate negro, pero el de cobertura es el que mejor nos va a fundir con la margarina. Si queremos eliminar por completo la lactosa y el azúcar del chocolate podemos hacerlo a partir de cacao puro 100%. Optamos por la margarina no hidrogenada ya que es más sana, sin grasas trans, aunque es difícil de conseguir. Siempre se puede optar por el Tulipán, Flora, etc… de toda la vida, aunque lleven un cierto porcentaje de grasas hidrogenadas. El único azúcar moreno saludable es el jugo de caña (o miel de caña, que se vende en Mercadona), la rapadura de caña (Veritas), o la panela (popular en países latinoamericanos). La esencia de vainilla es opcional, pero sin duda le aporta un gran sabor a la tarta. Se puede encontrar en la sección de complementos para tartas en algunos supermercados.

Preparación:

Precalentamos el horno a 150ºC. Mientras, colocamos el chocolate troceado junto con la margarina en un recipiente al baño María para conseguir derretir y mezclar ambos ingredientes poco a poco. Aunque no es igual de eficaz, también podemos hacer esta operación en un cazo a fuego muy muy lento. Echamos encima la esencia de vainilla para que vaya dando sabor a la mezcla. Una vez derretido y mezclado, lo dejamos enfriar a temperatura ambiente. Separamos las yemas de las claras. Montamos las claras a punto de nieve con un pellizquito de sal. Añadimos el azúcar a las claras manteniendo el punto de nieve, es decir sin dejar de batir. Cuando la mezcla de chocolate y margarina esté templada, añadimos las yemas rápidamente para que no se cuajen. Si la mezcla está demasiado caliente las yemas cuajarán, quedando una parte de la mezcla muy espesa y una parte muy líquida. Cuando las claras y el azúcar estén bien mezclados, añadiremos poco a poco la mezcla de chocolate, margarina y yemas, haciendo movimientos envolventes para mantener la esponjosidad del punto de nieve.

Preparamos un molde con papel para horno o usamos la misma margarina o aceite para enharinarlo y evitar que se pegue la tarta. Colocamos en el horno, que ya tendremos caliente a 150ºC, con calor abajo, para que la mezcla suba. Para que no se nos baje, no debemos abrir el horno hasta que hayan pasado, como mínimo, 40 minutos. Dependiendo del horno y otras circunstancias, el bizcocho estará listo entre 40 min. hasta 60 min. o más. Lo sabremos cuando al pincharlo con un mondadientes o un tenedor éste nos salga limpio.

Si lo dejamos reposar y lo metemos en la nevera estará aún mejor al cabo de unas horas o al día siguiente.

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