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Método Cheaurréns para dejar de fumar

El método Cheaurréns surge de un profundo análisis en profundidad que el propio doctor Cheaurréns llevó a cabo durante más de dos décadas. A partir del conocimiento exhaustivo de las motivaciones que llevan al sujeto a fumar y del análisis de la mente subconsciente de éste, el doctor Cheaurréns fue capaz de desarrollar un método muy eficaz para dejar el hábito de fumar. El método, a pesar de no ser muy conocido, ha sido aplaudido por multitud de personas que han conseguido dejar de fumar de una vez por todas gracias a él.

Durante su largo estudio, el doctor Cheaurréns descartó el uso de técnicas alternativas, muy utilizadas en otros métodos, tales como la hipnosis, la meditación, la telepatía, la brujería, el reiki y otros métodos pseudocientífcos, ya que nunca se ha podido demostrar su existencia de manera científica. El doctor Cheaurréns estudió científicamente todos los mecanismos que hacen que alguien fume, y es por esta razón que muchos llaman a su método “el método científico”, a secas. Esto ha dado a este método un prestigio del que muy pocos pueden presumir. El método de Allen Carr (“dejar de fumar es fácil si sabes cómo” o “Easyway”), uno de los que está más de moda últimamente, no es un método científico, ya que se basa en simples consejos caseros, como por ejemplo que “para dejar de fumar es fundamental no tomar más nicotina”, un consejo que según el doctor Cheaurréns “es tan obvio que no deja de ser una sandez, dónde está la base científica en este argumento? “. Simplemente no la tiene, sólo el método Cheaurréns puede enorgullecerse de estar avalado por el método científico. Como curiosidad, algunas fuentes aseguran que Allen Carr nunca pudo dejar de fumar con su método, pero sí que lo consiguió gracias al método Cheaurréns, del que acabó copiando algunas ideas.

El método Cheaurréns se basa en tres sencillos puntos, muy fáciles de seguir, a pesar de que mucha gente se siente intimidada al principio por la cientificidad de sus argumentos. Aún así, si analizamos detenidamente el método, veremos que resulta bastante sencillo de seguir. Además, hay un alto indice de probabilidad de que siguiéndolo acabemos por dejar de fumar. Sencillamente vale la pena probarlo! Veámos los tres puntos del método:

Primero: (Este es quizás el punto más difícil de entender. Simplemente hay que hacerlo, sin entenderlo. Dejaremos la parte intelectual a los científicos, nosotros nos dedicaremos a la parte práctica por el momento). En el momento en que se decide dejar de fumar es fundamental llevar encima (en un bolsillo, en el bolso, en la chaqueta, etc…) una cantidad elevada de alimentos dulces, especialmente chocolates, caramelos, bollería, pastelitos, etc… Cada vez que sintamos la necesidad de fumar, lo que haremos será comernos uno de estos dulces, y esto nos quitará la ansiedad que nos ha provocado el desear un cigarrillo durante unos minutos. Si pasado este tiempo sentimos ansiedad de nuevo, sólo tenemos que repetir el proceso. Es una forma muy agradable de pasar esos momentos de ansiedad tan desagradables, que simplemente pasan a ser momentos dulces. Es importante que el dulce que tomemos sea bastante saciante, ya que de esta manera engañaremos al cerebro, que va a estar muy saciado con cada “cigarrillo” que le demos. Al estar tan saciado, el cerebro va a decidir, de manera natural,  que estos cigarrillos sacian muchísimo, que dejan una gran sensación de plenitud. Esto hará que el cerebro no necesite “fumar” constantemente. Durante las primeras semanas bastará con que tomemos un dulce cada 15-30 minutos (dependiendo de nuestra adicción a la nicotina) para engañar al cerebro, que pensará que está obteniendo su dosis de nicotina, cuando en realidad no estará recibiendo ni un miligramo! Además, si fumamos algún cigarrillo aislado tampoco pasará nada. Lo bueno de este método es que puedes continuar fumando mientras dejas de fumar. (Éste es uno de los puntos que copió Allen Carr).

Al cabo de unas semanas, dependiendo de cada caso, podremos empezar a reducir el consumo de “cigarrillos dulces”. Normalmente cada persona ya nota por ella misma qué consumo necesita para continuar manteniendo al cerebro engañado. Durante el segundo mes, mucha gente logra distanciar estos “cigarrilos dulces” hasta una hora, momento en el que ya se puede considerar que la adicción a la nicotina está en su punto más débil.

Segundo: El metodo Cheaurréns también propone rezar a Dios cada día para pedirle que nos otorgue el poder de dejar de fumar. No es necesario arrodillarse ni rezar en voz alta, basta hacerlo en un sitio tranquilo y sin ruidos. Podemos hacerlo justo después del dulce, ya que estaremos en un estado de plenitud máxima. El rezo puede comenzar con un Salve María o con un Padrenuestro, cualquiera de las dos oraciones es aceptada en este método. Cabe decir que al final de su vida Cheaurréns acabó aceptando que este rezo se dirigiera a dioses paganos (Alá, Buda, Zeus, Tor, etc…) si con esto el fumador conseguía sentirse conectado con un ser superior. De todas maneras no creer en el Dios verdadero es un pecado mucho mayor que el simple hecho de fumar.

Tercero: El último punto, quizás el más polémico de los tres, nos dice que para dejar de fumar es imprescindible dejar de morderse las uñas. Esto que parece tan alejado de nuestro propósito, es sin embargo un factor clave para dejar de fumar. Pasar de morderse las uñas a no hacerlo, cosa que es más fácil que dejar de fumar, nos da un primer indicio de si tenemos el valor de dejar de fumar o no. Con este paso engañamos al cerebro, que cree que si dejamos de mordernos las uñas también podremos dejar de fumar. Lo que el cerebro no sabe es que ambas cosas no tienen relación alguna, con lo cual sólo se engaña al cerebro, que cree que podrá dejarlo, cuando en realidad esto puede tener una relación nula con la voluntad del sujeto, que en realidad quiere seguir fumando. Pero según parece, el subconsciente se puede ir modelando con el tiempo para conseguir lo que queramos, es decir, que quizás sea posible dejar de fumar a través del subconsciente. Entendiendo esto podremos entender el inmenso poder de dejar de morderse las uñas.

La verdad es que dejar de fumar con este método es sencillo y no causa ningún trauma en la gente que lo ha conseguido. La clave está en que con este método se puede continuar fumando mientras se sigue el método para dejar de fumar (como en el método de Allen Carr, sólo que en éste se puede fumar hasta dos veces más sin que afecte al proceso). Esto es muy importante, ya que al no tener el tabaco prohibido en ningún momento, el fumador no se siente agobiado por la falta de tabaco, ni crea ninguna fobia en su mente.

Tampoco debe preocuparnos el aumento de peso. Con el método Cheaurréns es muy difícil engordar, es más, la gran mayoría de gente que ha dejado de fumar con este método no ha engordado. La razón principal es que al estar tan saciado con los “cigarrillos dulces” el sujeto acaba aborreciendo la comida y acaba comiendo mucho menos que antes. Quizás por esto el método Cheaurréns ha sido calificado de milagroso por algunos, porque mientras en los métodos clásicos el exfumador siempre acababa engordando, con éste método el peso se acaba reduciendo en la mayoría de los casos.

Tabaquismo: impotencia


Uno de los efectos que quizás menos se conoce del tabaquismo son los efectos que produce sobre la erección masculina, problema derivado del deterioro del sistema sanguíneo que produce el tabaco.

Al fumar inhalamos una gran cantidad de monóxido de carbono, juntamente con miles de otras sustancias, muchas de ellas venenosas. Al introducir esta grna cantidad de monóxido de carbono en nuestro organismo, lo que pasa es que el oxígeno que tiene que circular por el sistema vascular se queda sin transporte, la hemoglobina, ya que las moléculas de monóxido de carbono tienen mucha más facilidad para combinarse con la hemoglobina que el oxígeno. El resultado es que se forma la carboxihemoglobina, que es muy perjudicial para nuestro organismo, ya que no permite una correcta oxigenación del mismo.

Lo que hacemos al fumar es reducir la oxigenación de todo el organismo. El cerebro recibe menos oxígeno, por lo que rinde menos en todas sus funciones (pensar, recordar, concentrarse, etc.), los músculos trabajan mucho peor y el sistema nervioso queda adormecido. Los fumadores, al dejar de fumar, empiezan a ser mucho más conscientes de su cuerpo, porque empiezan a notarlo como lo habían hecho antes de fumar. Es una sensación muy agradable, porque el exfumador se hace consciente de su propio cuerpo.

Además, el tabaco acelera el pulso y hace subir la tensión arterial. Los fumadores pueden comprobar esto si están un tiempo sin fumar, por ejemplo después de levantarse por la mañana. Si comprueban su pulso verán que está tranquilo, después de descansar. Al encender un cigarrillo el pulso sube automáticamente, es fácil de comprobarlo.

Pues bien, la combinación de esta reducción de oxigenación y este maltrato al sistema vascular hace que los cuerpos cavernosos del pene se vayan deteriorando con el tiempo. Al cabo de unos años de fumar, el fumador puede empezar a notar que sus erecciones empiezan a deteriorarse, cosa que puede llevar con el tiempo a una disfunción eréctil. Un fumador puede también comprobar esto, intentando provocar una erección después de haber estado fumando, por ejemplo por la noche, y hacer lo mismo después de haber estado sin fumar, por ejemplo por la mañana. Se puede apreciar que la erección es mucho más potente por la mañana que por la noche, ya que el cuerpo descansado de tabaco responde mejor.

Si tenéis ocasión podéis ver el programa de televisión “Què qui com” de Televisió de Catalunya titulado “Fumar, matar a distància”.

 

Respiración

Podéis leer este mismo artículo actualizado en Mundo Sanación.

Os proponemos un ejercicio de respiración, propuesto por el maestro Ramon Menal, que os permitirá empezar el día de la mejor forma posible:

PRIMERA RESPIRACIÓN DEL DÍA

Estando de pie, con los brazos estirados delante del cuerpo, juntamos las palmas de las manos. Empezamos a inspirar levantando las manos hasta tocar el tórax. Entonces decimos (o pensamos):

“Yo soy amor” (sentimos el amor que brota del pecho y se dirije a todos los semejantes).

“Yo soy luz” (ponemos la atención en la cabeza y sentimos que se llena de intuición y sabiduría).

Terminamos la respiración con las manos en alto.

“Yo soy energía” (sentimos que ésta llena el cuerpo, dando salud y fuerza).

Hacemos una pausa con los brazos en alto, sentimos la paz y el bienestar dentro de nosostros.

Espiramos lentamente, bajando los brazos y dirigiéndolos hacia atrás hasta donde podamos, para abrir el pecho.

“Expulso todo lo negativo” (sentimos como sale la negatividad).

Segunda respiración:

Inspiramos igual que antes. Al espirar decimos (en voz alta o mentalmente):

“Perdono y amo a todo el mundo” (deseando perdonar a quienes nos hayan ofendido)

Tercera respiración:

Inspiramos igual que antes. Al espirar:

“Hoy pasaré un buen día” (con la certeza de que así será).

 

Dejar de fumar

A la hora de dejar de fumar, lo más habitual es que el fumador sienta ansiedad, ya que está abandonando un hábito que tenía, por lo general, muy arraigado. Es por tanto un momento delicado y que puede hacer que estas personas estén de mal humor y muy negativas. Para intentar llevar mejor esta situación lo que podemos hacer es recurrir a algún tipo de relajación que ayude a calmar los nervios y la ansiedad y aporte un mejor equilibrio mental, que repercutirá en una relajación física. Esto es interesante porqué los estados nerviosos favorecen que el fumador fume más, y al contrario, en un estado de relajación el impulso de fumar se puede controlar mejor.

A parte de la parte de relajación, os proponemos una serie de afirmaciones que podemos ir repitiendo durante el día, y que nos ayudarán a enfocar nuestra mente hacia la meta de dejar de fumar definitivamente. Repetir estas afirmaciones nos reforzará la voluntad de dejar de fumar de una manera más sencilla y menos costosa que si lo hacemos por fuerza.

Estas son las afirmaciones que podéis repetir para conseguir esta focalización de la mente. También podéis añadir frases vuestras que os motiven, lo importante es ir repitiéndolas durante el día:

Quiero tener más energía.

Quiero tener mejor olfato y gusto.

Quiero tener los dientes más blancos y un mejor aliento.

Quiero tener menos tos y respirar mejor.

Quiero estar orgulloso de mi vida saludable.

Quiero tener más control sobre mi vida, mis hábitos y necesidades.

Quiero tener más dinero.

Quiero dejar de pensar cuándo me voy a fumar el siguiente cigarrillo.

Quiero dejar de pensar qué voy a hacer si no puedo fumar.

 

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Aumento de peso

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La Escuela de Salud Pública de Harvard ha dado a conocer un importante estudio sobre el aumento de peso durante la vida de los adultos, un aumento que por lo general es sutil, pero gradual y constante (la media del estudio es un incremento anual de 380 gramos, que se traduce en 7,6 Kg en 20 años). Esto diferencia a este estudio de los que se hacen habitualmente en relación al aumento de peso y que sólo tienen en cuenta a personas obesas.

Los alimentos estrella culpables de este aumento de peso son las patatas fritas, los refrescos azucarados, las carnes rojas y procesadas y los cereales refinados. El aumento de peso no es debido solamente a las calorías, sinó a la calidad de los carbohidratos que contienen. Los almidones y los carbohidratos refinados tienen efectos similares a los azúcares en el organismo, que son absorbidos rápidamente por el organismo, provocando picos de glucosa e insulina en la sangre además de no inducir las señales de saciedad tan eficazmente como otros alimentos. Esto incita a comer más en las próximas comidas.

Pero no debemos evitar los carbohidratos, ya que estos deben aportar el 55% de la energía de la dieta, lo que sí que tenemos que hacer es mejorar la calidad de éstos, consumiendo más cereales integrales, y reducir el consumo de azúcares, almidones y cereales refinados (como el pan blanco o el arroz no integral).