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Paleodieta

La paleodieta consiste en comer de manera similar a como lo hacían nuestros antepasados en el Paleolítico, de ahí su nombre. La idea surge al compobar que, genéticamente, la especie humana prácticamente no ha evolucionado desde entonces. En concreto, el doctor Boyd Eaton estima que en los últimos 40.000 años el genoma humano ha cambiado alrededor del 0,02 %. El hombre primitivo, el homo habilis, apareció hace unos 2,5 millones de años, fecha en la que se establece el inicio del Paleolítico (que acaba hace unos 10.000 años con la aparición de la agricultura). Los restos más antiguos encontrados del hombre moderno, el homo sapiens sapiens, tienen unos 200.000 años de antigüedad. Esto significa que nuestra especie ha vivido la gran mayoría de su existencia a base de ciertos alimentos, y que muchos de los alimentos que estamos acostumbrados a consumir hoy en día aparecen muy recientemente históricamente hablando. Evolutivamente, la especie humana no ha tenido tiempo de adaptarse a algunos de los alimentos que consume habitualmente.

Según los defensores de la paleodieta, la alimentación óptima para nuestro organismo es la que permitió a nuestros antepasados sobrevivir durante miles y miles de años. Por otra parte, también es evidente que muchos de los alimentos aparecidos más recientemente, especialmente los alimentos procesados y refinados, no son nada beneficiosos para nuestra salud. La paleodieta propone alimentarse principalmente a base de carnes y pescados, huevos, mariscos, frutas, verduras, granos y frutos secos. Los alimentos que no estaban presentes en la dieta de nuestros antepasados quedan fuera de la dieta: leche de vaca, cereales, legumbres, conservas, patatas, azúcar, refrescos y sal, principalmente.

Con esta dieta se persigue perder peso, mejorar la salud, tener más energía y prevenir muchas enfermedades tan comunes como la osteoporosis, la diabetes, la obesidad, la artritis, etc… muchas de las cuales tienen una relación muy estrecha con los mala alimentación que se sigue en una gran parte del mundo. Esta dieta puede ser interesante para aquellos que deseen eliminar algunos tóxicos de su dieta, aunque la eliminación de una parte importante de carbohidratos de la dieta no está muy bien vista por la teoría nutricionista tradicional. Desde el punto de vista vegetariano es evidente que esta dieta hace demasiado hincapié en el consumo de proteínas animales, un consumo que se ha relacionado algunas veces con enfermedades coronarias, cáncer o envejecimiento prematuro.

En esta entrevista de La2, Carlos Pérez explica de qué se trata la paleodieta:

Hay algunas otras dietas que tienen un gran parecido con la Paleodieta, por ejemplo la llamada Primal Blueprint, que también limita la ingesta de carbohidratos, especialmente el azúcar y los cereales, así como los alimentos procesados y propone una dieta basada en verduras y carne. Con estas directrices se pretende llegar a un estado de cetosis en el que el cuerpo queme las grasas acumuladas por la falta de otros recursos energéticos. Hay que tener en cuenta que este tipo de dietas solamente están aconsejadas para casos en los que sea imprescindible perder peso para mejorar el estado de salud (casos de obesidad) y no son, por lo tanto, dietas para seguir con regularidad por todas las personas. Hay que entender estas dietas como un remedio para problemas concretos, pero que una vez solucionados deberían dejarse de lado para adoptar otro tipo de dietas más equilibradas.

Fuentes:

http://thepaleodiet.com/

 

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Dieta Seignalet: Revisión

En este artículo queremos comentar algunos puntos de la Dieta Seignalet que creemos que vale la pena tener en cuenta. A través de la experiencia de todos aquellos que han probado la dieta a lo largo de muchos años, han ido apareciendo comentarios y críticas a la dieta para mejorarla. Uno de los estudios más interesantes que recientemente se han hecho al respecto es el que ha llevado a cabo Alfonso Estudillo, que logró superar los efectos negativos de la artritis reumatoide gracias a la dieta. El interés de su estudio, que podéis ver en su web (web de la artritis reumatoide) reside en lo personal del estudio, ya que el sr. Estudillo probó la dieta él mismo para curarse de la enfermedad, y pudo ir probando variaciones en la dieta para comprobar si todas sus recomendaciones son acertadas.

Durante su experimento, Estudillo comprobó que una de las indicaciones más importantes a tener en cuenta en el seguimiento de la dieta, es la cocción de los alimentos. La no cocción o la cocción al vapor son las formas de tratar los alimentos que más contribuyen al buen funcionamiento del sistema inmutirario, y por tanto, la mejor forma de maximizar nuestra salud y luchar contra las enfermedades.

Pero uno de los descubrimientos más interesantes de Estudillo es el descubrimiento de dos alimentos muy importantes que no afectan el seguimiento de la dieta: las patatas y los yogures. En su minucioso experimento, Estudillo, muy sensible a los alimentos tóxicos, comprobó como el yogur y las patatas no afectaban lo más mínimo a su sistema inmunitario, por lo que no pueden considerarse tóxicos, según su experiencia.

El dr. Seignalet no menciona en su dieta las patatas, un hecho muy extraño teniendo en cuenta la importancia y el enorme consumo de este alimento en prácticamente todo el mundo. Algunos aseguran que la no mención de la patata por parte del dr. Seignalet podría deberse a la no toxicidad de este alimento. Otros optan por pensar que no tuvo tiempo de analizar con total seguridad este alimento, por lo que decidió no nombrarlo. Sea como sea, la experiencia de Estudillo nos abre la posibilidad de disponer de un fantástico alimento que los seguidores de la dieta estarán encantados de incluir en su alimentación.

Según Estudillo, el yogur tampoco le ha afectado nunca en el seguimiento de la dieta. Esto podría estar respaldado por estudios que demuestran que la lactosa, muy indigesta, se transforma durante el proceso de producción del yogur, por lo que la ingesta de este alimento no añade tóxicos al organismo. La inclusión de los yogures en la dieta, especialmente de los yogures bio, con muchos microorganismos beneficiosos para la salud, es muy recomendable para mantener una flora intestinal sana, fundamental para gozar de buena salud. Esto es muy interesante, ya que el dr. Seignalet recomienda incorporar probióticos en la dieta para contrarestar la falta de estos microorganismos al eliminar los lácteos. Incorporando yogures a la dieta, podemos obtener estos microorganismos de una manera mucho más sana, barata y apetecible que tomando probiótocos en cápsulas.

 

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Dieta Seignalet: explicación

El Dr. Jean Seignalet, es el autor del libro titulado “La Alimentación, la 3ª Medicina”.
Es un buen libro que los que estamos en este camino tendriamos que conocer.
Aquí os pego un árticulo que he encontado en internet sobre su teoria.

Según el Dr. Jean Seignalet, la acumulación en el organismo de residuos alimenticios, bacterianos y metabólicos, conforma un estadio que denomina “Ensuciamiento” y que explica la generación y cura de las principales enfermedades modernas. El Dr. Jean Seignalet fue doctor en medicina. Autor de más de 200 publicaciones en las principales revistas médicas en lengua inglesa y francesa, su actividad médica siempre estuvo relacionada con la química y la biología. Trabajó como médico inmunólogo en el hospital Saint-Eloi (Laboratorio de Inmunología) de Montpellier (Francia) y fue catedrático en la Universidad de la misma ciudad. En 1988 comenzó a investigar sobre el mecanismo de ciertas enfermedades y a tratarlas con un régimen alimenticio. Falleció en Montpellier el 13 de Julio del 2003. He aquí su explicación sobre el Ensuciamiento Orgánico.

Si excluimos las infecciones bacterianas, virales y parasitarias, hoy en día el mecanismo de desarrollo de la mayor parte de las enfermedades es desconocido o mal conocido. Podemos citar el asma, la rinitis crónica, las alergias, las enfermedades autoinmunes, la colitis, etc. Nuestra ignorancia sobre los procesos de de generación de estas diversas afecciones tienen repercusiones negativas desde un punto de vista práctico. No sabemos prevenir estas enfermedades, y cuando aparecen, nuestros tratamientos son muchas veces ineficaces o insuficientemente eficaces. Lo ideal sería tratar las causas, en vez de tratar únicamente las consecuencias, con los resultados inconstantes o limitados que conocemos.

ALIMENTACIÓN Y PATOLOGÍAS

Hemos desarrollado una teoría que puede considerarse como una explicación plausible sobre la patogenia de numerosas afecciones. Los argumentos detallados han sido desarrollados en nuestros libros y se pueden resumir de la forma siguiente:

1º) Casi todas las enfermedades son multifactoriales. Su génesis necesita la conjunción de factores genéticos y del entorno. No se pueden cambiar los primeros, pero se pueden modificar los segundos, y eso basta en muchos casos para prevenir o curar.

2º) Los dos elementos importantes son el intestino delgado y la alimentación moderna. Los factores exteriores, para “actuar” de manera peligrosa, deben penetrar en el organismo. Pero no pueden atravesar, ni la piel, ni las mucosas demasiado gruesas e impermeables. Sin embargo dos mucosas son muy débiles, porque son grandes y muy finas: los alvéolos pulmonares y el intestino delgado.

Los alvéolos pulmonares son la vía de acceso para el humo del tabaco y el resto de contaminantes aéreos. Pero el intestino delgado es la vía de entrada más importante, por el hecho de que contiene factores medioambientales, sobre todo alimentos pendientes de la digestión y bacterias. La única barrera que separa estas sustancias peligrosas de nuestra circulación sanguínea es una mucosa de 600 metros cuadrados de superficie y de apenas 0,025 milímetros de espesor. Por tanto, el modo de nutrición va a influir a la vez en el contenido y en la pared del intestino delgado.

Cuando la alimentación es fisiológica:

• Las enzimas digestivas y las mucinas producidas por las mucosas intestinales están adaptadas a las moléculas ingeridas. Estas últimas no atacan la pared del intestino delgado y son separadas en fragmentos peptídicos muy pequeños. La mucosa se encuentra en un buen estado y deja pasar únicamente estas pequeñas moléculas.

• La flora bacteriana se encuentra igualmente normal. Está presente en abundancia y variada, con más de 500 especies diferentes. Bien tolerada por el organismo humano, vive en simbiosis con él.

Cuando la alimentación no es adecuada, lo que suele ocurrir frecuentemente hoy en día, las enzimas y las mucinas no están adaptadas a las moléculas que se encuentran en el organismo. Esto produce:

• Digestión insuficiente de algunos elementos, lo que libera numerosas moléculas alimentarias en la luz digestiva.

• Evolución hacia una flora de putrefacción con aparición de bacterias más o menos peligrosas, cuya destrucción por las defensas inmunitarias libera numerosos desechos bacterianos en la luz digestiva.

• Agresión contra la mucosa del intestino delgado, que puede convertirse en demasiado permeable. El estrés tiene un papel agravante en la permeabilidad intestinal, favoreciendo la secreción de interferón gamma. Este mediador se une a unos receptores de la membrana en el polo basal de los enterocitos y los separa entre sí, lo que produce un agravamiento de la elevada permeabilidad intestinal. A través de la mucosa, ahora porosa, pasan macromoléculas alimenticias y bacterianas que van a ser responsables, en nuestra opinión, de tres grandes categorías de patologías:

1º) Los péptidos antigénicos y las proteínas superantigénicas, capaces de activar los linfocitos T, inducen enfermedades autoinmunes: poliartritis reumatoide, espondilitis anquilosante, reumatismos inflamatorios, síndrome de Gougerot-Sjögren, lupus eritematoso diseminado, esclerodermia, enfermedad de Basedow (hipertiroidismo) , tiroiditis de Hashimoto, esclerosis múltiple en placas, celiaquía, dermatitis herpetiforme, nefropatía por la IgA (enfermedad de Berger), migrañas y cefaleas aparentes.

2º) Las moléculas no antigénicas que no son reconocidas por los linfocitos T, van acumulándose progresivamente en el medio extracelular o en el interior de las células, produciendo enfermedades de “intoxicación”: fibromialgia primitiva, psicosis maniacodepresiva, depresión endógena, esquizofrenia, enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson, diabetes no insulinodependiente , gota, enfermedades hematológicas (anemia, trombocitopenia, poliglobulia, leucopenia, hiperplaquetosis) , sarcoidosis, artrosis, osteoporosis, arteriosclerosis, envejecimiento prematuro, cáncer y leucemias.

3º) La eliminación de las moléculas exógenas, que no pueden romper las enzimas, es asegurada por los polinucleares neutrófilos y los macrófagos que transportan los desechos a través de los emuntorios. Cuando los glóbulos blancos son muchos, provocan una inflamación del emuntorio. Es la patología de eliminación: colitis, enfermedad de Crohn, acné, eccema, urticaria, soriasis, bronquitis, asma, infecciones de repetición, alergias, aftas bucales y enfermedad de Behçet

BENEFICIOS DE UNA CORRECCION ALIMENTARIA

Un cambio nutricional será el mejor medio para prevenir y curar el desorden expuesto. Ya sea frente a patologías autoinmunes, de ensuciamiento o de eliminación, un régimen alimentario y unos complementos nutricionales bien elegidos, mejorarán de manera muy importante la situación, modificando varios parámetros:

• restauración de una flora bacteriana fisiológica, lo que permite una reducción importante de las moléculas bacterianas peligrosas;

• consumo de alimentos compatibles con las enzimas y las mucinas del intestino delgado, lo que genera una reducción importante de las moléculas alimentarias “peligrosas” ;

• reparación de los enterocitos (tisis o disyunción), con recuperación de la hermeticidad normal de la mucosa intestinal, lo que basta para impedir el paso de casi todas las moléculas dañinas.

Por todo ello, el flujo de sustancias tóxicas que vienen del intestino se agota. Pero esto no basta para explicar la fuerte mejora o la curación de enfermedades tradicionalmente consideradas como incurables. Es importante comprender que también los desechos, crónicamente acumulados en tejidos y células, pueden ser movilizados y expulsados fuera del organismo. Existe entonces una eliminación integral, más o menos rápida, pero siempre progresiva.

Por lo tanto, el beneficio obtenido por la dietética es, también, progresivo. Al final, es el balance entre los aportes y las salidas de desechos, el que determina la evolución de la enfermedad y se pueden adelantar las proposiciones siguientes:

• cuando los aportes superan las salidas, más o menos tarde podemos esperar una enfermedad;

• cuando las salidas superan los aportes, el retorno a la normalidad es factible;

• la eliminación parcial de los desechos se traduce en una mejora;

• la eliminación total de los desechos se traduce en una remisión completa.

Recordamos aquí que factores genéticos influyen en estos parámetros. El polimorfismo de las mucinas intestinales, de las enzimas, de los enterocitos y de las enzimas de diferentes células, hace que cambien de un individuo a otro, tanto la resistencia a los aportes excesivos, como las capacidades de eliminación.

¿Qué régimen alimenticio elegir para la prevención o la curación de tantas enfermedades? Importantes argumentos nos hacen pensar que las enzimas y las mucinas humanas están adaptadas a la alimentación prehistórica, practicada durante 5 millones de años, lo que ha permitido una selección eficaz de las poblaciones, según la ley de Darwin; sobre todo porque esta alimentación era natural, similar a la de los animales salvajes. Asimismo, las enzimas y las mucinas humanas no están adaptadas a la alimentación moderna (5000 años), sobre todo porque es “contra natura”, conteniendo demasiadas moléculas inaccesibles a nuestras enzimas.

Por lo tanto, hay que excluir de nuestra alimentación todos los productos que no han consumido hombres prehistóricos. En eso se basa nuestro régimen ancestral.

ENSUCIAMIENTO Y ENFERMEDADES DEL ENVEJECIMIENTO

Bajo nuestro punto de vista, el ensuciamiento es el principal responsable de las patologías del envejecimiento. Las moléculas ensuciantes (aquellas no antigénicas) son numerosas en la moderna alimentación: lipopolisacáridos y ADN bacterianos, isómeros de péptidos o de proteínas, glúcidos, lípidos, moléculas de Maillard, etc. Estas moléculas, absorbidas por el intestino, van a circular en la sangre y serán captadas en función de su estructura, por algunas células o algunos tejidos, donde se irán acumulando progresivamente.

Las moléculas cuya estructura es diferente de la del huésped, quedan generalmente fuera de las células, llenando la matriz extracelular. Son a veces fagocitadas, lo que consume energía y libera radicales libres. Por otra parte, van a perturbar las comunicaciones intercelulares. Las moléculas cuya estructura se parece a la del huésped pueden asociarse a los receptores de la membrana celular, entrar en el citoplasma, y llegar hasta el núcleo. Se ha constatado que poliamidas sintéticas absorbidas por vía bucal, podían llegar hasta el núcleo de las células, mezclarse al ADN y modificar la expresión de algunos genes. Observaciones similares se hicieron con el ADN del bacteriófago.

El ensuciamiento intracelular puede alterar el funcionamiento de las tirosinquinasas y de las señales lanzadas por algunos receptores membranarios, inhibir algunas cascadas enzimáticas, bloquear algunos factores de trascripción y alterar el ADN. Para expulsar las moléculas dañinas, la célula consume energía y libera radicales libres. Un ensuciamiento demasiado importante tiene efectos variables. O la célula se muere, o funciona de manera insuficiente, o funciona mal, o finalmente, se convierte en maligna.

Tomando como ejemplo algunas enfermedades propias de personas mayores, demostraremos en primer lugar que el ensuciamiento es una explicación posible de sus mecanismos; y en segundo lugar que un régimen alimentario hipotóxico y la toma de complementos nutricionales, constituyen el tratamiento más eficaz.

DIABETES DEL ADULTO

La diabetes del adulto (tipo 2) es bastante frecuente y afecta aproximadamente al 3% de los franceses. Se puede observar una disminución en la secreción de insulina y una insulino-resistenci a. Se considera esta diabetes como incurable y los tratamientos clásicos únicamente ralentizan su evolución, sin llegar a curarla. El mayor peligro es la aparición de complicaciones vasculares debidas a la hiperglucemia, las cuales disminuyen alrededor de un 50% la esperanza de vida de los enfermos.

Probablemente algunos “mecanismos” del ensuciamiento difieran de un paciente a otro, pero según nuestra opinión, esta condición de toxemia puede acabar en una diabetes de tipo 2. Si esta hipótesis es real, el régimen alimentario ancestral constituye el mejor tratamiento. Su objetivo es normalizar el contenido bacteriano y alimentario del intestino delgado y restaurar la impermeabilidad de la mucosa intestinal. Esto permite parar el flujo de moléculas dañinas que vienen del tubo digestivo y que ensucian el páncreas endocrino, los músculos, los tejidos adiposos y el hígado. Los procesos de depuración eliminan progresivamente de las células los desechos que les impiden funcionar con normalidad, especialmente en las células blanco de la insulina.

Experimentamos nuestro método dietético en 14 personas que padecían diabetes de tipo 2, con una glucemia en ayunas variando entre 1,50g y 3,50g y un porcentaje de hemoglobina glicosilada superior a 6,8%. Los resultados fueron los siguientes: Éxito importante en 11 pacientes; después de varias semanas y hasta varios meses después de la dieta, la glucemia ha vuelto a su normalidad o subnormalidad (cerca de 1g), lo que ha permitido quitar los medicamentos; la proporción de hemoglobina glicosilada se normaliza alrededor del 6%. Éxito parcial en 3 pacientes.

ARTROSIS

Afección muy frecuente que afecta al 80% de los individuos de edad superior a los 70 años, tal como lo demuestran los exámenes radiológicos. Pero solo las formas evolucionadas y graves son dolorosas. La herencia no interviene de manera significativa, lo que demuestra el papel fundamental de los factores del entorno. Existen en la artrosis signos óseos, pero las lesiones iniciales se encuentran al nivel del cartílago (degeneración, fisura, reducción).

El funcionamiento de los condrocitos (células encargadas de fabricar el cartílago) se ve dificultado por el ensuciamento provocado por las moléculas alimentarias o bacterianas llegadas del intestino delgado. El resultado lógico de esta concepción es utilizar el régimen alimentario ancestral como tratamiento de la artrosis. El método ha sido probado por 30 pacientes, todos sufriendo de artrosis neta afectando a varias articulaciones. Los resultados fueron sorprendentes e inesperados para esta patología considerada como incurable, por el hecho de que se ha observado siempre un efecto positivo en el plano clínico: importante y frecuentemente espectacular en el 66% de los casos; moderado en los restantes casos

ENFERMEDAD DE PARKINSON

Afección frecuente, que sufren el 1 % de los sujetos de 50 años, el 10% de los de 60 años, y cuya influencia aumenta a lo largo de los años. En el 10% de los casos, el Parkinson es hereditario, y en el 90% de los casos es adquirido. Esto significa que los factores del entorno intervienen y que no se trata ni de un virus, ni de una enfermedad autoinmune. Algunas neuronas se degeneran, principalmente las que producen la dopamina. Las terapias clásicas representan un progreso importante, pero son únicamente sintomáticas y no impiden la agravación progresiva de los trastornos.

La causa de la muerte neuronal permanece desconocida. Proponemos que el “primum-movens” sea un ensuciamiento de las neuronas dopaminérgicas por macromoléculas bacterianas y alimentarias que llegan del intestino delgado. Esto significa que si las neuronas muertas no se pueden reemplazar, otras están únicamente ensuciadas y podrían ser recuperadas por el cambio nutricional. Por otra parte, las neuronas de otras áreas del cerebro serían capaces -después de una desintoxicació n- de compensar en parte los daños sucesivos a la pérdida de neuronas dopaminérgicas. Hemos probado nuestro método en 4 casos que sufrían de Parkinson típico. Ha sido siempre observada una mejora, situada entre el 50% y 70%.

CÁNCER

Para convertirse en cancerosa, una célula ha tenido que sufrir 4 alteraciones genéticas. Además, es preciso que estas alteraciones afecten a algunos genes convirtiéndolos en peligrosos. Los factores ambientales juegan un papel importante: radiaciones, tabaco, benceno, amianto y algunos virus, que están implicados en el 30% de los casos. En los restantes, dichos factores permanecen desconocidos. Proponemos que se pueda tratar de moléculas bacterianas y alimentarias llegadas desde la luz digestiva provocando un triple ensuciamiento:

• Ensuciamiento intracelular, que es la mayor causa de la cancerización de una célula. Las macromoléculas exógenas pueden actuar de manera directa, ligándose al ADN y alterando su estructura o de manera indirecta desequilibrando el funcionamiento de la célula, con activación de los genes peligrosos, inhibición de los genes protectores y producción de radicales libres que van a agredir el ADN.

• Ensuciamiento de los linfocitos T citotóxicos y de las células NK (natural killer) encargadas de la vigilancia inmunológica, es decir de la destrucción de las células cancerígenas.

• Ensuciamiento de las células sanas y de la matriz extracelular, impidiendo a estas estructuras que provoquen la normalización de las células malignas o su suicidio por apoptosis (muerte celular programada) de las mismas.

Resulta evidente la relación entre cáncer y alimentación. El resultado de varias encuestas recientes sobre la epidemiología de los cánceres, atribuyen a una mala alimentación más del 80% de la responsabilidad en los grandes cánceres frecuentes en Occidente: mama, próstata, colorectal y pulmón. Múltiples estudios han permitido confeccionar una lista de alimentos favorecedores o protectores del cáncer. Esta lista, establecida por el estudio de grandes poblaciones, es perfectamente compatible con la dieta resultado de nuestras reflexiones. Por tanto, no es sorprendente que el régimen hipotóxico tenga una excelente acción preventiva para los cánceres.

Sobre 1000 pacientes que hemos estudiado (sólo hemos descartado los cánceres de piel porque son esencialmente provocados por rayos solares y parecen independientes del modo de nutrición) y seguido durante 4 años, un solo cáncer ha sido registrado, mientras que el número esperado era de 18,42. La diferencia entre 18,42 y 1 es muy significativa a nivel estadístico. El valor preventivo del régimen original, previsible en teoría, se ve confirmado por la experiencia.

¿Puede tener el cambio nutricional un valor curativo en el cáncer declarado? La teoría lo indica, por lo menos en algunos casos. El régimen puede desintoxicar las células que una alimentación aberrante había ensuciado. A nivel práctico, hay que diferenciar dos grupos de pacientes:

1º) Aquellos que reciben quimioterapia. El régimen hipotóxico les permite soportar mejor la quimioterapia, pero el régimen muestra poca acción contra el cáncer. Esto es lógico, porque la quimioterapia mata numerosas células sanas. Por lo tanto, se opone a los efectos del régimen hipotóxico, cuya acción se basa en las células sanas que funcionan perfectamente.

2º) Aquellos que no reciben quimioterapia, sea porque ya ha sido finalizada, sea porque no está indicada en este tipo de cáncer o porque el enfermo la ha rechazado. Dos puntos destacan de nuestra experiencia: La dieta no puede curar los cánceres demasiados extendidos, con metástasis múltiples, aunque al parecer retarda la evolución y alarga el tiempo de vida. La dieta puede curar o por lo menos mantener a raya algunos cánceres, metástasis incluidas, a condición de que estas últimas estén limitadas en volumen.

CONCLUSIÓN

Hemos propuesto una teoría en la cual la alimentación moderna constituye el primer eslabón de la larga cadena que conduce al desarrollo de numerosas enfermedades, consideradas hasta hoy como de patogenia “misteriosa” . Dentro de las tres patologías que diferenciamos, la patología de ensuciamiento es la que interviene en las enfermedades ligadas al envejecimiento.

El fundamento básico de nuestra concepción se demuestra por los notables resultados obtenidos en estas diversas enfermedades que no sabemos prevenir, clásicamente incurables o difícilmente curables. Todo se ha logrado mediante una alimentación bien elegida, integrando la toma de complementos nutricionales (oligoelementos, vitaminas, antioxidantes, fermentos lácticos). Los ejemplos que hemos facilitado (diabetes del adulto, artrosis, enfermedad de Parkinson, arterosclerosis y cáncer) son significativos.

El régimen alimentario ancestral se merece un sitio importante en geriatría, puesto que no tiene ningún peligro, ninguna carencia y se puede asociar sin problemas a cualquier tipo de tratamiento alopático o no convencional.

Dr. Jean Seignalet

Vicepresidente de la AFMO (Asociación Francesa de Medicina Ortomolecular)
Publicado en Medicinas Complementarias, Nº 59

 

fuente: http://www.gabitogrupos.com/LUZDEKERALATerapiasNaturales/dieta_hipotoxica.php

 

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Dieta Seignalet: cereales

El trigo es el cereal más consumido en España y uno de los cereales más cuestionados actualmente por su posible relación con varias enfermedades. Muchos profesionales de la medicina natural están aplicando, como parte de su tratamiento, la restricción (total o en cierta medida) de trigo en la alimentación del paciente, obteniendo buenos resultados en su evolución.

El doctor Seignalet fue hematólogo, inmunólogo, biólogo, catedrático de Medicina de la Universidad de Montpellier durante muchos años y autor de más de doscientas publicaciones en prestigiosas revistas médicas. En su obra “La alimentación, la tercera medicina”, comenta los inconvenientes del trigo, así como de otros alimentos, y los relaciona con la mayoría de las enfermedades reumatológicas, neuropsiquiátricas, autoinmunes y cánceres, entre otras patologías.

La explicación dada para el trigo es que su cultivo durante siglos se ha basado en la selección de las mejores plantas y la siembra única de sus granos, con el objetivo de conseguir una cosecha más voluminosa, resistente y productiva. Esto ha ido modificando su genética, de manera que el trigo actual es muy distinto a nivel cromosómico del trigo de nuestros ancestros. Así, se han producido cambios en la estructura de ciertas proteínas del cereal, a los que las enzimas y mucinas de nuestro organismo no se han adaptado. Además, estas proteínas se pueden volver más daniñas al sufrir nuevas transformaciones con la cocción del cereal.
Esta teoría se aplica también al maíz, y, en menor medida, a la cebada, centeno, avena, mijo y espelta.

Para sustituir al trigo y su gran cantidad de derivados que existen en el mercado tenemos varias alternativas:
-al pan: tortitas de arroz o pan de soja, que podría adquirirse en algunos centros especializados. También, con moderación, un poco de pan de centeno, asegurándose que no viene mezclado con harina de trigo.
-a la pasta: fideos de arroz o pasta de trigo sarraceno.
-a los cereales de desayuno: copos o granos inflados de arroz o quinoa.
-a la harina: las harinas aptas para la dieta son: de arroz, quinoa, soja, castaña, plátano, almendra, trigo sarraceno o alforfón, escanda menor (tipo de trigo salvaje), mandioca, garbanzo, etc…

Veamos entonces cuales serían los cereales más recomendados:

Arroz integral o semiintegral de cultivo biológico: este cereal, aunque sea sometido a diversas manipulaciones, siempre vuelve a su estado inicial. Es el cereal más equilibrado y de mejor asimilación. No contiene gluten, proteína que, una vez cocida, tiende a adherirse a las paredes intestinales y crear intolerancias. El arroz resulta especialmente interesante para quienes padezcan problemas cardiovasculares ya que es bajo en sodio y rico en potasio, bajo en grasas y su alto contenido en fibra vegetal impide la absorción de los ácidos biliares, materia prima del colesterol en el intestino. Pero es deficitario en dos aminoácidos esenciales, lisina y triptófano, por lo que es recomendable mezclarlo con legumbres para que sea un plato único y completo.

Trigo sarraceno o alforfón: no es botánicamente un cereal, pero puede considerarse como tal. Tampoco contiene gluten y es rico en lisina, aminoácido escaso en el resto de cereales. Sobresale su contenido en rutina, glucósido necesario para el funcionamiento de los capilares y arterias, por lo que también lo hace muy recomendable si se padecen trastornos cardiovasculares. Presenta también interesantes cantidades de vitaminas B2, B3, B6, folatos, magnesio, hierro, potasio y zinc. Se encuentra en grano, copos, harina, sémola,etc.

Quinoa: Tampoco es un cereal, es una pequeña semilla con forma de perla y de color marfil. Ha sido durante milenios un alimento base para los pueblos andinos. Su valor nutritivo es superior al de los demás cereales, tiene más proteínas que el trigo y el maíz y además contienen todos los aminoácidos esenciales, a diferencia del resto de cereales. Es muy digestiva, relativamente pobre en lípidos y con alto contenido en minerales, especialmente hierro, calcio, fósforo y potasio. Se cocina igual que el arroz y se puede acompañar con verduras, constituyendo un plato único ideal.
“La alimentación, la 3ª medicina. Cómo tratar enfermedades mediante una correcta alimentación.” Jean Seignalet. Colección Integral de RBA.

 

fuente: http://blogs.lavozdegalicia.es/menudeldia/category/cereales/

 

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Dieta Seignalet

Esta dieta es adecuada para todo el mundo, ya que se basa en la eliminación de todos los alimentos que el cuerpo no asimila bien, como es el caso de muchos cereales o la leche animal, y la preferencia por productos beneficiosos para la salud, como los productos crudos y biológicos.

El doctor Seignalet afirmaba que el “ensuciamiento de las células” es la principal causa de la mayoría de las enfermedades reumatológicas, neurológicas y autoinmunes en general, además de ser el origen de más del 65% de los cánceres, entre otras patologías. Para evitar este “ensuciamiento celular” se debe seguir un régimen ancestral (también denominado Original o Hipotóxico), como se hacía hace miles de años. A continuación se detallan los alimentos permitidos y excluidos de esta dieta, explicando los motivos y otros elementos a tener en cuenta para poder seguirla:

CEREALES

La dieta Seignalet prohíbe el consumo de los cereales modernos, ya que estos han sufrido ciertas mutaciones a causa de la selección de la agricultura. Ciertos estudios han demostrado que el trigo moderno contiene entre 21-23 cromosomas, mientras que el trigo considerado como “ancestral” tenía únicamente 7. Esta modificación afecta a la estructura de sus proteínas, ya que al no ser digeridas por completo pueden actuar como toxinas, afectando al intestino, modificando su flora y creando otra de putrefacción que dañaría la pared intestinal y crearía todavía más toxinas.

Los cereales afectados son los que han sido más extensamente cultivados. Por lo tanto, debemos excluir de nuestra dieta el trigo (y todos los alimentos que lo contienen: repostería, pan, pasta italiana, cuscús, etc…). No se admite tampoco el consumo de espelta ni de kamut, ni de la cebada, el centeno y la avena, que pertenecen a la familia del trigo. No se acepta el maíz por las mismas razones: el maíz original no medía más de medio metro, mientras que la planta moderna mutada mide hasta tres metros.

En cambio, hay algunos cereales permitidos, ya que no han sido modificados en su cultivo: El arroz y el trigo sarraceno. También se aceptan las harinas de alimentos permitidos (la de arroz, de trigo sarraceno, de soja, de garbanzos, de plátano, etc…) y el almidón de trigo y de maíz (conocido como maicena o maizena).

El doctor Seignalet no tenía una opinión definida sobre los cereales africanos y americanos (mijo, sorgo, amaranto, quinoa, etc…) pero se presupone que probablemente sean inocuos, ya que nunca han llegado a cultivarse de forma masiva.

LECHES ANIMALES

Los seres humanos sólo podemos digerir la leche de nuestra especie y únicamente durante la época de lactancia. El motivo es que la proteína principal de este alimento es la caseína, una sustancia difícil de digerir por completo que puede ocasionar problemas en el organismo. Por eso esta dieta suprime la leche animal (ya sea de cabra, vaca u oveja). La omisión de este alimento no provoca carencia de calcio, ya que el resto de productos que consumimos ya contienen calcio suficiente.

Tampoco se permite el consumo de derivados de la leche (mantequilla, queso, nata, yogur, etc…). Se aceptan la leche de soja y el yogur de soja, que son buenos sustitutos de los lácteos clásicos. Aunque también existen otras leches vegetales que se pueden consumir en la dieta Seignalet: de almendras, de avellanas, de arroz, de coco…

CARNE

Es preferible consumir la carne cruda (carpaccio, steak tartare…) o bien poco hecha.

La dieta Seignalet no permite la charcutería cocinada, como el jamón cocido, la mortadela, la morcilla… Aunque sí permite la cruda, como el jamón serrano, el salchichón, el chorizo, las salchichas, el salami…

PESCADO

Se recomienda consumir pescado poco cocinado, bien al vapor o crudo, confitado… En cualquier caso, es preferible el consumo de pescado cocinado antes que el de carne cocinada. La cocina japonesa es muy apropiada. El pescado, mejor de mar que de río, y mejor conseguido por medio de la pesca y no de piscifactoría. Se permite el consumo de mariscos, e incluso se aconsejan los crudos.

HUEVOS

Es preferible comerlos crudos o pasados por agua, ya que no se permiten los huevos duros ni cocinados.

VERDURAS Y FRUTAS

Se autorizan todas las frutas y verduras cocidas en olla o a vapor dulce, de hecho, hay que consumirlas en grandes cantidades. Se pueden tomar castañas cocidas y su harina. Las legumbres secas o leguminosas también están permitidas y, en este caso, de manera excepcional, se permite la cocción en olla a presión.

ENSALADAS

Hay que consumir ensaladas en gran cantidad: zanahorias, champiñones, pepinos, lechugas, tomates, melón, berros, etc.

FRUTOS SECOS

Se aconseja un consumo copioso de frutos secos: higos, almendras, dátiles, nueces, avellanas, etc… Pero siempre crudos, nunca tostados.

LA COCCIÓN

La cocción engendra un gran número de moléculas complejas que no existen en estado natural (tales como las moléculas de Maillard). Es por esto que la nutrición Seignalet excluye todas las cocciones peligrosas y recomienda el consumo de un máximo de productos crudos. Sin embargo, el fuego lento (inferior a 110°) está permitido, y nos ofrece la posibilidad de cocinar muchos alimentos. También podemos optar por cocinar al baño de maria, o en horno muy tibio.

Sin enbargo, las carnes no deben ser cocinadas. Podemos consumir jamón crudo y otros embutidos crudos o carpaccios.

Es también muy importante consumir aceites vírgenes, y no refinados. El aceite de oliva, nueces, avellanas, soja, colza, onagre y borraja, por ejemplo…

En cuanto a las legumbres, se pueden dejar en remojo una noche entera para cocinarlas al mínimo. Se pueden comer también germinadas, cuando están tiernas.

Algunos consejos más

1) Prefiera los productos frescos y de preferencia biológicos.
2) Verifique siempre la composición de los productos que consume, a veces es sorprendente!
3) Tome el azúcar completo (no blanco) y sal no tratada.
4) Puede congelar sus alimentos sin problemas.
5) Todos los alcoholes son en principio autorizados, consumidos con moderación, salvo la cereveza, que proviene de un cereal.

Aprender a comer de otra manera pide a veces un cierto sacrificio inicial al tener que cambiar nuestros hábitos. No se trata tampoco de comer todo frío, se puede calentar siempre que sea por debajo de 110°C.

El régimen Seignalet es diferente del régimen sin gluten propuesto para las enfermedades celiacas: El almidón de maíz y el sirope de trigo son excluidos del régimen sin gluten, pero admitidos en el régimen Seignalet. Ciertos cereales sin gluten, como el mijo, son mutados y por lo tanto prohibidos en el régimen Seignalet. Además las leches animales y sus derivados, así como la cocción peligrosa, son excluidos del régimen Seignalet, pero no del régimen sin gluten.

 

Referencias:

http://www.seignalet.fr/es/

http://www.islabahia.com/artritisreumatoide/index.asp

http://dietaseignalet.wordpress.com/2007/12/08/bizcocho-de-chocolate/

“La alimentación, la 3ª medicina. Cómo tratar enfermedades mediante una correcta alimentación.” Jean Seignalet. Colección Integral de RBA.

 

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