Trigo germinado


El trigo germinado proviene del trigo normal y corriente, el que se usa para hacer pan y otros alimentos, al que se deja germinar. Este proceso de germinación hace que este trigo adquiera unas propiedades nutritivas excelentes, que lo hacen ideal para nuestra salud.

Se puede tomar en forma de jugo, y en la cultura mediterránea se ha elaborado pan con él desde hace miles de años. Este pan es el único indicado para aquellos que pertenezcan al grupo sanguíneo 0, ya que la germinación además de aumentar las propiedades del grano, elimina las toxinas contenidas en la lectina, que son las que el organismo considera como tóxicas, al quedar predigeridas en el proceso de germinación. Este proceso permite que las enzimas que hasta el momento habían estado en estado latente se vuelvan activas y empiecen a descomponer las proteínas, grasas e hidratos de carbono, de modo que nuestro organismo pueda posteriormente asimilar todos estos nutrientes de manera óptima.

La germinación se puede hacer fácilmente en casa, sólo tenemos que dejar los granos humedecidos y éstos empezarán a germinar como cualquier otra semilla.

Las propiedades del trigo germinado son indicadas para todo el mundo y sienta bien a la gran mayoría de personas. Ayuda a contrarestar cualquier dolencia que esté debida a la carencia nutricional, ya que es una fuente rica en minerales, vitaminas B C y E, ácidos grasos, fósforo, magnesio, calcio, potasio, azufre, flúor, silicio, zinc y magnesio, entre otros.

El pan elaborado con este trigo es el que se hacía hace miles de años, al que llamamos pan esenio. Es totalmente diferente al resto de panes ya que utiliza el grano germinado y no necesita levadura para su elaboración. Al germinar el cereal se eliminan ciertas lectinas que son las que ocasionan algunos tipos de alergias.

Tiene un característico sabor dulzón gracias a la germinación del cereal. Hoy en día empieza a encontrarse en algunos establecimientos especializados.

Hay variantes de este pan elaboradas con espelta o centeno germinado y además se le puede añadir semillas (girasol, sésamo, etc.), frutos secos (almendras, avellanas, pasas, etc.), sal marina o alguna especia (hinojo, ajo, anís verde, etc.).

Tradicionalmente el pan esenio no se cocía sino que se amasaba y se dejaba secar al sol. Esto era ideal entre los pueblos nómadas. Hoy en día, a fin de que sea el pan esenio más parecido a lo que estamos acostumbrados, se hornea. Aún así la temperatura del horno no debería ser superior a 70º a fin de no perder los nutrientes de la germinación y para evitar que el pan quede seco y duro por fuera pero crudo y demasiado húmedo por dentro. Este proceso puede llevar varias horas.

El pan esenio tiene la ventaja de tener un alto contenido nutricional gracias a la germinación, que consigue incrementar el contenido en vitaminas B y E y de proteínas. Además con la germinación desaparece la mayoría del almidón del trigo, siendo aconsejable para personas con problemas de azúcar.

Cabe tener en cuenta que aunque sea un pan germinado, al utilizar trigo, centeno o espelta, continúa conteniendo gluten, siendo no apto para celíacos.
 

Autor: Josep Vicent Arnau

fuente: http://www.cocinaparahombres.com/foros/mensaje.php?foro=2&msg=1208

http://www.enbuenasmanos.com/articulos/muestra.asp?art=1357

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